La Biblioteca Bodleian se prepara para las generaciones futuras

La Biblioteca Bodleian, de la Universidad de Oxford, una de las más antiguas de Europa, se prepara para las necesidades y demandas de los usuarios de esta nueva era. En un vídeo de presentación su bibliotecario, Richard Ovenden y Wolfram Horstmann, director asociado de los programas digitales de la biblioteca, informan sobre los cambios que está experimentando esta gran biblioteca y en concreto sobre la renovación de su edificio, The Weston Library, cuya inauguración oficial está prevista en marzo de 2015.

La Biblioteca Bodleian, de la Universidad de Oxford, una de las más antiguas de Europa, se prepara para las necesidades y demandas de los usuarios de esta nueva era. En un vídeo de presentación, Richard Ovenden, su bibliotecario, y Wolfram Horstmann, director asociado de los programas digitales de la biblioteca, informan sobre los cambios que está experimentando esta gran biblioteca y en concreto sobre la renovación de su edificio, The Weston Library, cuya inauguración oficial está prevista en marzo de 2015.

Esta institución la conforman más de cincuenta edificios y bibliotecas académicas, todos ellos incluidos en un mismo sistema.

Hace diez años, explica Ovenden, la biblioteca no disponía de más espacio, por lo que se construyó un edificio a unos cuarenta kilómetros, en el que se depositaron unos dos millones y medio de libros. En la actualidad, ya hay un total de ocho millones de títulos y se ponen en circulación unos dos o tres mil libros al día, los cuales se distribuyen al resto de las bibliotecas que conforman el sistema.

Uno de los servicios que ofrece esta biblioteca es la posibilidad de escanear cualquier material impreso y enviarlo directamente al ordenador, un servicio que Ovenden define como innovador pero que reconoce precisa de una infraestructura física muy importante.

Gracias a que muchos materiales fueron trasladados a este edificio, se decidió remodelar la biblioteca y convertirla en la Weston Library. La intención, según explican ambos, es reutilizar los espacios y dar acceso no solo a los investigadores y a los estudiantes de la universidad, sino a todos los ciudadanos y a los miles de visitantes que se acercan a Oxford.

Horstmann explica que en muchos de los espacios que se habían creado en este edifico se buscaba que los investigadores y estudiantes estuviesen aislados, pero los tiempos han cambiado y ahora lo que se necesita son espacios abiertos y flexibles.

Para terminar, Ovenden da su opinión sobre la cantidad de comentarios tremendistas que vaticinan el final de los libros, las bibliotecas y los bibliotecarios. Hoy se puede demostrar que las bibliotecas y su personal son tan necesarios como siempre, lo único que está cambiando –aclara– es el papel que deben desempeñar.


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