La editoriales norteamericanas siguen creando puestos de trabajo para lo digital

Más horas trabajadas y el aumento en la carga de trabajo junto con los cambios ocasionados por la irrupción de lo digital figuran entre las preocupaciones de las personas que trabajan en la industria editorial en los EE.UU., según una encuesta realizada por la revista Publishers Weekly titulada Salarios y diversidad en 2014.

 
Más horas trabajadas y el aumento en la carga de trabajo junto con los cambios ocasionados por la irrupción de lo digital figuran entre las preocupaciones de las personas que trabajan en la industria editorial en los EE.UU. según una encuesta realizada por la revista Publishers Weekly titulada Salarios y diversidad en 2014.
 
Jim Milliot, director editorial de PW, autor del artículo sobre el resultado de la encuesta, comenta que por primera vez el estudio incluyó una serie de preguntas sobre la diversidad racial en la industria. La encuesta anual fue enviada a 7.500 suscriptores de PW que trabajan en el sector editorial y la revista recibió unas 800 respuestas.
 
Afirma Milliot que si bien no es una sorpresa que sea abrumadora la mayoría blanca en la industria "es reveladora la falta de diversidad",  ya que de los 630 encuestados que mencionaron su raza, el 89 por ciento se identificó como blanco/caucásico; un 3 por ciento  asiático y otro 3 por ciento hispano. Sólo el 1 por ciento dijo ser afroamericano.
 
Si bien la falta de diversidad no fue apuntada como un problema para la industria, lo cierto es que, según señala Milliot, la escasez de empleados de minorías afecta directamente al tipo de libros que se publican, algo con lo que están de acuerdo los encuestados.
 
Aunque es una cuestión que se abordará, lo que han apuntado es la necesidad de que haya más defensores de los libros relacionados con la gente de color en todas las empresas, tanto en la gestión, la redacción o los ejecutivos de marketing en las editoriales, así como entre los libreros y bibliotecarios.
 
Por otra parte, la brecha salarial entre hombres y mujeres –otro desequilibrio muy conocido en la industria, dice Milliot– continuó en 2013, a pesar de que las mujeres representan el 74 por ciento y los hombres sólo el 26 por ciento en la plantilla de las editoriales.
 
El aumento general de remuneración en 2013 fue del 2,8 por ciento, igual que el año anterior. El número promedio de horas trabajadas a la semana se elevó a 47, en 2013, frente a las 45 trabajadas en 2012.
 
Parte de ese trabajo extra puede deberse –comenta Milliot– a los recortes de la industria y ese aumento de la carga de trabajo fue la principal queja entre los encuestados, aunque en general, sin embargo, el 85 por ciento de los empleados se mostró satisfecho con su puesto de trabajo en 2013.
 
También apunta Milliot que mientras algunos editores han hecho recortes en ciertas áreas, muchas empresas han creado nuevos puestos de trabajo para hacer frente al crecimiento de la edición digital. El 65 por ciento de los encuestados dijo que sus empresas habían contratado personal adicional para afrontar la edición digital en el último año, la mayoría para la comercialización, seguido de la producción.
 
Asimismo, los empleados se quejan también de que se ofrecen pocas posibilidades de formación para el trabajo con los medios digitales. Solo el 30 por ciento de los encuestados informó que había recibido algún tipo de formación adicional en 2013.
 
También la mayoría de los empleados de la industria editorial parece haber superado el miedo a que el sector esté al borde del colapso: el 54 por ciento de los encuestados dijo que está bastante confiado o muy confiado en el futuro de la industria. Para Milliot la cuestión es que los empleados de las editoriales comerciales expresaron más confianza en el futuro de la industria, y menos los involucrados en la publicación profesional.
 
Algunos resultados de la encuesta ilustran el artículo de Milliot, aunque la investigación completa solo está disponible a la venta en este enlace.

 


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